En agosto de 2015 se realizan las primarias obligatorias y los precandidatos construyen hacia adentro de sus partidos y hacia la sociedad en general. Las caras del kirchnerismo, los problemas de la oposición, el piso electoral y las posibilidades del FpV.

Por Raúl Kollmann

A un año de las próximas PASO, del 9 de agosto de 2015, cada una de las fuerzas electorales afronta desafíos, dificultades y fortalezas.

El Frente para la Victoria parece contar con un piso electoral importante de más del 30 por ciento de los votos, pero tendrá que elegir su candidato. Todos los consultores coinciden en que esto se hará a través de las PASO, pero no queda claro todavía ni quiénes intervendrán en la recta final ni cuál va a ser el papel de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Sergio Massa apareció como contendiente de peso, lanzado por su victoria en territorio bonaerense el año pasado. Pero ahora hay polémica sobre si se estancó o no en las encuestas y por qué. Mauricio Macri afronta dos incógnitas: si hay espacio en la Argentina para una candidatura de derecha o centroderecha y cuánto le sumaría una eventual alianza con una parte de Unen. Los hechos de esta semana, con el portazo de Elisa Carrió a Pino Solanas, vuelven a sembrar dudas sobre la consistencia de Unen, su futuro y su capacidad de gobernar. Ocho de los más conocidos consultores en campañas políticas analizan para Página/12 estos interrogantes.

Aunque cada dirigente repite que falta mucho para las elecciones, todas las fuerzas están en tensión y avanzando en el diseño de sus propuestas para 2015. Esta semana se dispararon los conflictos en Unen (ver aparte); una eventual alianza con el PRO detrás de la candidatura de Mauricio Macri plantea enormes polémicas (ver aparte) y está el debate sobre la marcha o el estancamiento de Sergio Massa (ver aparte). En el oficialismo también se plantean una cantidad de preguntas que tendrán que encontrar respuestas en los próximos meses.

 

¿PASO?

Para Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), “todo parece indicar que hasta el momento la elección del candidato presidencial del Frente para la Victoria/PJ se realizará por el mecanismo de internas en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias que se llevarán a cabo dentro de un año, en agosto de 2015. Hasta el momento, todas las señales conducen a tal conclusión: principalmente se debe tener en cuenta las declaraciones de los que ya se han autoproclamado como precandidatos y una atenta observación a las reuniones y nuevas distribuciones de cargos en la conducción del Partido Justicialista. Desde que se ha puesto en ejecución la nueva Ley de Partidos Políticos, el FpV siempre concurrió a las PASO con lista única. Un ejemplo de férrea alineación en la conducción política de CFK. Esta podría ser la primera vez”.

Eduardo Fidanza, de Poliarquía, coincide: “Por ahora, al FpV lo veo eligiendo su candidato como lo prevé la legislación vigente. Es decir, una interna en la que participarían Daniel Scioli y los precandidatos que Cristina avala y están haciendo precampaña: Florencio Randazzo, Sergio Urribarri, Julián Domínguez, Agustín Rossi”.

Para Ricardo Rouvier, el panorama no es tan claro: “El FpV tiene varios candidatos, lo que lo distingue de otras fuerzas políticas. Las posibilidades de elección son dos: una, que la Presidenta, como jefa del kirchnerismo, elija a uno de los aspirantes, y la segunda es que compitan en las PASO. Es indudable que la competencia fortalecería al ganador para luego intervenir en las generales de octubre. También hay que considerar que CFK tendrá sus preferencias; pero es cierto, que el objetivo político es lograr la mayor homogeneidad estratégica del voto, y evitar la dispersión, considerando que las legislativas del año pasado mostraron una cierta división del voto peronista. El piso que tiene el kirchnerismo/peronismo lo pone desde la partida en situación competitiva, pero después, obviamente, dependerá en mucho del candidato elegido y otros factores coyunturales para el desempeño concreto”.

Para Hugo Haime, titular de Haime y Asociados, el punto de partida es el clima respecto del oficialismo: “Casi un 65 por ciento de los electores demandan un cambio, más allá de que rescaten o no parte de las políticas sociales y transversales. de los últimos años. Hay hastío con la inseguridad, la inflación y preocupación por el puesto de trabajo. En ese marco y en la interna del FpV es firme la posición de Scioli en el nivel nacional, mientras que el resto de los candidatos, salvo Randazzo, que tampoco aparece como alternativa, carecen de fuerza. Scioli es hace tiempo un dirigente nacional y, aunque al núcleo duro de la política K no le guste, es considerado por quienes aprueban la gestión presidencial el candidato mas importante de Cristina. Y lo es a tal punto que cuando el nivel de aprobación de la Presidenta crece, el voto por Scioli crece, y cuando la aprobación presidencial decrece, su voto cae”.

En una vereda bastante opuesta está Artemio López, que encabeza la consultora Equis: “El piso electoral del FpV, en coyunturas socioeconómicas estrictas, como las del año 2009 y 2013, demostró ser el 33 por ciento. Y el FpV, bajo la conducción del kirchnerismo, ganó todas las elecciones de la década. La primera condición del candidato oficialista entonces es ser kirchnerista ‘puro’ y representar ese piso de manera cabal, sin fisuras. Si se produjera una fractura en ese piso electoral por las características del candidato (por ejemplo Scioli no es acompañado por el kirchnerismo progresista no peronista y es muy resistido por los jóvenes kirchneristas puros), aun captando el candidato oficialista votos ‘independientes’ no serían suficientes para compensar la fuga de votos propios y el FpV ingresaría a zona de ballottage y ese escenario le sería muy adverso. ‘Si es con Scioli, no cuenten conmigo’, me advirtió Ernesto Laclau una quincena antes de su muerte. Es una cuestión clave”.

“La selección del candidato como condición necesaria para representar el 33 por ciento del piso electoral oficialista demandará como condición necesaria el respaldo e involucramiento de la Presidenta en la campaña. Los mecanismos disponibles son dos: la voluntad de Cristina o las PASO.”

 

Perfil


Analía Del Franco, que encabeza Analogías, cree que cualquier hombre del FpV encarnará una candidatura
“absolutamente viable y competitiva. Hay un par de razones de oportunidad que pueden dar cuenta de esto. Un candidato del FpV cuenta con una base electoral –dependiendo del distrito– de entre 35 y 40 por ciento, que manifiesta en las encuestas con los ciudadanos que eligen este espacio para votar en las primarias. Casi un 50 por ciento de la población prefiere para el 2015 elegir un cambio, pero parcial respecto de las actuales políticas de Gobierno. Desde ya que el perfil del candidato puede hacer la diferencia, y en esto se combina garantizar la continuidad del espíritu kirchnerista, como mensaje al núcleo duro, y la apertura y flexibilidad a sectores simpatizantes. A estos últimos los denominamos ‘cercanos críticos’ a la gestión de gobierno y son casi un 25 por ciento del electorado. Mantener estas dos vertientes de votos es decisivo para el FpV”.

Esta idea de las dos vertientes también es planteada por Carlos De Angelis, titular del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Copes). “El FpV va a ser un actor central en la contienda electoral de 2015. No sólo porque aún posee un notable caudal electoral luego de tres períodos de gobierno, sino que muchas de las estrategias discursivas y propositivas de las otras fuerzas políticas se nuclearán en torno de ‘qué hacer’ con el kirchnerismo. Sin embargo, hacia puertas adentro las consideraciones hacia Scioli probablemente sigan tensionando al FpV. Las PASO van a mostrar todo su potencialidad en cuanto a la conformación de coaliciones, incluso dentro de los propios partidos. Por ejemplo, Scioli va a necesitar otros candidatos kirchneristas con votos propios para que el FpV se pueda imponer con claridad en la primera estación electoral, y esto es un activo que no podrá darse el lujo de desaprovechar.”

 

Oficialismo y oposición

Ignacio Ramírez, hoy al frente de Ibarómetro, la consultora fundada por Doris Capurro, vuelve sobre el potencial oficialista, pero basado también en los problemas opositores: “De un lado, el gobierno nacional se hace fuerte en clave de balance aunque enfrenta un escenario dominado por las preocupaciones económicas. De cualquier manera, los últimos meses han sido testigos de la puesta en valor de algunos atributos fuertemente identificados con el kirchnerismo: coraje, política contracíclica (no solo en el sentido económico), liderazgo, consistencia interna e inclusión social. Esta puesta en valor se produce en perspectiva –una mirada de la sociedad menos coyuntural– y por contraste, ante una oposición que continúa sin proyectar señales de solidez. Es decir, el vínculo del oficialismo con un sector de la sociedad –afectivo, programático y psicológico– no ha sido empatado por un vínculo equivalente de la oferta opositora con el electorado opositor. Se trata de un empate asimétrico: el kirchnerismo re-presenta a su electorado, pero no ocurre lo mismo del otro lado. Estas cualidades, sumadas a su capacidad de haber fidelizado un piso alto de adhesión electoral, le proyectan al oficialismo una competitividad mayor de la que se presuponía hace algún tiempo”.

FUENTE: www.pagina12.com.ar