Candidatos, cautivos de asesores

Por: Pablo Ibáñez

Macri es MauricioMassa se traduce como +A, Cobos multiplica con una «X», Scio-li se expresa en una ola naranja, Randazzo es Florencio o FR y Urribarri es «K» mientras Binner es #Binner y Sanz es Ernesto Sanz a secas.

logos2015 Fuera del ajedrez de los pactos y los armados, un entramado que no es estático y ofrece varia-bles múltiples, los presidenciables entraron a jugar otro juego: el del marketing y la publicidad, donde juega un rol esencial la imagen.

Es en ese punto donde se masificó la iconografía política para darle visibilidad y protagonismo para resaltar beneficios o simplemente para hacer conocer a un candidato o presentarlo identificado con determinado sector o política.

La novedad, a medias, de los últimos días fue el cambio que Sergio Massa introdujo en su logo matriz: pasó del inicial «+a» a «+A 15» con el número con los colores celeste y blanco. Es producto del ingreso de Ramiro Agulla -que trabajó en campañas de Fernando de la RúaJosé Manuel de la Sota Francisco de Narváez, entre otros- al equipo publicitario massista.

El retoque tiene un objetivo puntual: nacionalizar a Massa, por eso los colores argentinos y el paso de minúscula a mayúscula de la letra A como reflejo de crecimiento.

Scioli, que tiene varias imágenes en paralelo, pasó de la genérica «ola naranja» a un más específico «Scioli 2015», donde además del convencional color naranja, agrega la bandera argentina. Es, de todos modos, una va-riedad sobre la estrategia que diseñó Ernesto Savaglio y que muestra al gobernador con un tono propio donde está ausente el azul que siempre usó el Frente para la Victoria (FpV) de los Kirchner.

Otros candidatos K, como Sergio Urribarri Florencio Randazzo, rescatan y reflejan esa identidad tonal que el kirchnerismo utilizó en la última década y se expresó en el azul Pantone 3008, color que figuró en cartelería, afi-ches y boletas electorales.

El entrerriano, asumido como continuador, es quien va más lejos cuando entre sus diversas identidades incluye «Soy K».

Es un recurso para expresar pertenencia, pero además para ganar conocimiento a partir de ésta porque subtitula con Urribarri 2015. Cerca del gobernador dicen que hacia fin de año unificará imagen sobre la que está traba-jando la agencia CAP.

Randazzo también opta por la tonalidad azul, pero aporta sus maticesla vez que des-taca la que es, hasta ahora, su identidad personal -Florencio, su nombre- y lo sintetiza con la sigla FR, coincidente con la del Frente Renovador massista, aunque los diseñadores randazzistas optaron por la minúscula: «fr».

Scioli, en cambio, no incorpora ni una pizca de azul en su imagen electoral y política, lo que refleja, en el lenguaje del marketing, un distanciamiento al menos con la iconografía del kirchnerismo histórico del que siempre formó parte.

Mauricio Macri Hermes Binner, aunque están en espacios políticos, coinciden en un lenguaje; tanto el porteño como el socialista santafecino, los dos utilizan el idioma web para vincular sus identidad, un formato urbano y propio de las redes sociales.

El jefe del PRO mantiene en rotación el recurrente «Mauricio y Vos» pero con el numeral delante, #MauricioyVos, que es por ahora el único icono oficial del macrismo en la campaña presidencial que sigue con el «amarillo» aunque en 2013 agregó el multicolor que identifica tanto la cooperación, como a los pueblos originarios como la diversidad sexual.

El ex gobernador de Santa Fe y candidato presidencial en 2011 también recurre al numeral. Utiliza un formato clásico y simple #Binner sobre color rojo, típico del socialismo, acompañado por Presidente 2015, combinado con celeste y blanco.

Los colores argentinos aparecen en la mayoría de los logos de los presidenciables.

Los usa, también, Julio Cobos. El ex vicepresidente, que forma parte del abanico UNEN desde el radicalismo, ensambla dos pertenencias y juega, como Massa, con símbolos positivos: mientras el tigrense utiliza el «+» de sumatoria, el mendocino eligió el «x» de multiplicación.

En su logo, el mendocino se presenta con su apellido y agrega la palabra Argentina en celeste sobre fondo blanco para dar presencias a los colores patrios mientras que Cobos figura en rojo, lo que sugiere una identificación partidaria con el radicalismo.

Quien también rescata el color partidario es Ernesto Sanz que, más simple y con el propósito puntual de lograr instalación, recurre a una imagen despojada que a veces se limita a su apellido; Sanz, y, en general es su nombre completo.

Ése es el formato que el otro mendocino, y radical, de la carrera presidencial eligió hasta ahora para las campañas de fuerte tono anti-K que expone, en particular, en las redes sociales.

FUENTE: www.ambito.com